Últimas entradas
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Escribir ayuda. No siempre cura, pero ayuda. Ordena el ruido, baja un poco el volumen del día y permite ponerle nombre a cosas que, cuando se quedan adentro, empiezan a pesar más de la cuenta. Este espacio ha sido eso…
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Las palabras no son aire: son llaves. Abren y cierran puertas en la cabeza de la gente. A veces abren la puerta correcta y entra luz. A veces abren la equivocada y aparece un extraño en tu sala: una versión…
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Hay una moda que se disfraza de “calidad” y, en realidad, huele a control. Grammarly —que sirve para muchas cosas útiles— ahora te dice si tu texto será “flaggeado” como IA. A mí me marcó “fuerte presencia de IA”. Le…
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No es una película. No es una canción. Tampoco es el mensaje de Sergio Mayer avisando que se va a La Casa de los Famosos para dejar el Congreso en México, como si la vida fuera un reality con pausa…
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Volví a mi casa hace un año. No volví a una postal. Volví a un lugar real: vacío, descuidado, con huecos raros donde uno espera certezas. No hablo de lujos; hablo de cosas elementales, de esas que ni se presumen…
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En la historia de la humanidad, hay cartas que no cambian el mundo, pero sí te lo recuerdan. Estos días volvieron a circular —como si alguien las hubiera encontrado en un cajón de la memoria pública— las notas que Ronald…
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Hay una forma nueva de cobardía que se disfraza de valentía: decir una estupidez en público, medir la reacción y luego llamarle “contenido”. No es espontáneo. No es torpeza. Es estrategia. El rage post —esa publicación diseñada para encender comentarios—…
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Hay una forma de terror que no necesita pasamontañas. Le basta con una patrulla, un tono de voz seguro y la certeza de que, si tú gritas, el sistema tarda más en escucharte de lo que ellos tardan en vaciarte…
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Hay un tipo de error que no arruina una película, pero sí la traiciona. No es un plot hole, no es una mala actuación, no es un giro absurdo. Es un subtítulo que dice otra cosa. Un subtítulo que llega…
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La burbuja NFT fue el momento en que medio internet descubrió que “tener algo” es una necesidad humana… y decidió satisfacerla comprando recibos. Recibos caros, además. El siglo XXI tiene esa elegancia: te quita el patrimonio con suscripciones y luego…









